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Ella es Justina Pastrana

Trato de transmitir a otras personas lo que a mí me hace sentir plena.

Me considero aventurera, súper motivada, autexigente, buena amiga, un poco testaruda, apasionada y bastante introspectiva. Valoro muchísimo la libertad, la naturaleza y los espacios a solas conmigo misma; el yoga, leer un buen libro, comer algo dulce, tomar un vino, compartir con amigas, un baño de inmersión, una caminata, un campamento, viajar, un amanecer en la montaña o un atardecer en la playa. Si hay riesgo o adrenalina de por medio: Mejor aún!

Soy Instructora de esquí desde los 18 años, nací en Bariloche y esquió desde que tengo uso de razón. Mi mama que también es instructora, me acompañó en mis primeros pasos, después fui al Club Andino Bariloche donde tuve instructores súper motivados que me incentivaron y me ayudaron a forjar mi personalidad sobre los esquíes. Durante varios años competí en Alpino, probé snowboard y trabajé de ayudante hasta poder hacer los cursos para ser instructora. Mientras estudiaba Administración de empresas el esquí era una posibilidad de expresarme y una segunda opción a nivel laboral. Pero un día me di cuenta que es una de las cosas que más me llenan y que más me gustan hacer y ví, la posibilidad de vivir de esto, de poder combinar el disfrute sin perderle el gusto a mi pasión. Trato de transmitir a otras personas lo que a mí me hace sentir plena.

Desde mi punto de vista este deporte siempre fue una oportunidad para expresarme, para conectar con una parte adentro mía muy pura y genuina. Una oportunidad de volver a mí, a mi cuerpo, a mis sensaciones y al disfrute. Cuando tengo los esquíes puestos me olvido de mi edad, de mis responsabilidades, de mis preocupaciones y de cualquier cosa que no tenga que ver con la presencia. Agradezco cada día la posibilidad de tener un cable a tierra tan concreto. Si bien competí no solo en Alpino sino también en Freeride y Freestyle, hoy siento que no hay nada para demostrar, al esquiar me siento libre de ser y fluir como en ese momento lo sienta. Duke me acompaña y me acompañó durante muchos años en cada pasito, permitiéndome ser libre de mostrarme tal cual soy, siempre en evolución y transformación
pero fiel a mi esencia.